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Historia ARV

Me senté frente a la computadora tal como lo venía haciendo desde años atrás. El mecánico movimiento de llevar la flechita hacía el icono más usado del escritorio casi se practicaba sin pensar, ya se había convertido en un hábito.

El inicio del programa me situaba en Meigs Field con un Cessna 182 flamante, con toda la aviónica soñada y full de combustible. Solo había que darle motor y al cielo, rutinaria maniobra que me elevaba por los cielos de Chicago, sobre el lago, en ascenso para tres mil pies. Como la sintonización de las radios ya se hace por si misma en el primer vuelo, solo bastaba que la flechita del ADF se me pusiese apuntando a la izquierda para hacer un giro de noventa por izquierda, tratar de no perder altura y apuntarle a la flechita hasta tener la pista de O’ Hare y aterrizar sin mayores complicaciones.

Rutinario si, pero quienes de nosotros “Simmers” no lo hacíamos alguna vez.

Pero había algo que el programa no nos daba y era la compañía, la sensación de estar solos en el aire, de poder hacer lo que quisiésemos y sin embargo el programa seguía corriendo. No había penalidades, pero tampoco premios.

Solo una ordenada procesión de unos y ceros que conformaba uno de los programas más exitosos que la empresa del señor Gates lanzara al mercado allá por los fines de los ochenta.

Escenas similares a mi escritorio se daban en todo el mundo, algunos volando alto y lejos, otros bajo y desparejo. También en la Argentina, los entusiastas de la simulación de vuelo conocíamos los cielos virtuales de Illinois.

Afortunadamente no todos se conformaban con realizar la misma rutina solitaria.

Ya atrás quedaría el vuelo solitario sin normas ni horarios, sin fines de lograr nada, el giro de noventa por izquierda siguiendo la flechita se puliría hasta llegar a ser un viraje de procedimiento, la caída de la flechita en un bloqueo y el aterrizaje debería ser suave, tomar nota del horario del mismo y de apagado de motores, cerrar el plan de vuelo y proceder al llenado de un formulario.

El hoy casi normal método de conectarse a la web y volar junto a otras personas comenzó a tomar forma a fines de los noventa al hacerse masivo el uso de internet entre los comunes mortales. Esos pioneros del vuelo “on line” fueron los que dieron los primeros pasos. Fueron los que no se conformaron con el típico vuelito de Meigs a O’Hare, esos que con más voluntad e ímpetus traerían el concepto de las empresas virtuales a los cielos argentinos y lo conceptualizarían en líneas nacionales.

Una de aquellas primeras líneas virtuales que hoy continúan en funciones volando los cielos argentinos y del mundo es la nuestra, es Aerolíneas virtual.

Para los que la conocemos y formamos parte es como hablar de uno mismo, pero para los que no, es que irá dirigida esta breve narración.

Aerolíneas virtual, es la versión virtual de la línea de bandera nacional de la República Argentina, conformada por amantes del vuelo simulado, puramente vocacional y “ad honorem”

La idea de su creación tuvo como mentor a Ezequiel Gómez Balaguer, quien junto a otros entusiastas, algunos de los cuales ya no están y otros que continúan, idearon el “génesis” , dieron el puntapié inicial de lo que hoy es sin lugar a dudas el más completo esquema de línea aérea simulada en la Argentina.

Ezequiel conoce el concepto allá por fines de 1998 en VA (virtual Airlines en inglés) de los Estados Unidos. Una de ellas, quizá la más antigua en existencia (http://www.flywestwind.com/ ) Ello le brindó el marco necesario para institucionalizar dentro de lo posible la experiencia de vuelo solitario  y darle carácter de empresa con horarios, regulaciones, ascensos, etc.

¿Pero por qué tener que volar en líneas extranjeras y no hacerlo en nuestro país con nuestros colores, nuestros símbolos?
Solo faltaba crearlo y para eso las ganas no faltaban, solo era necesario una dosis de tiempo, el conocimiento técnico de diagramación y una cuota importante de energía y voluntad.

De ese modo, Ezequiel comienza a juntar voluntades de personas que como él veían la necesidad y el momento de darle al “cóndor” su espacio virtual.

Personas de distintos lugares y ocupaciones, del Sur argentino como Jorge Enrique Knüll, otros más cercanos,  Gustavo Neer, Eugenio Grigorjev, Fernando Ashbey, fueron de a poco y de la nada prácticamente, creando el cuerpo primigenio del concepto. Lo que nunca estuvo ajeno al motor inicial fue el hecho de llevar los colores de la línea de bandera nacional.

Poco a poco se fueron ajustando a las necesidades propias del sitio, sin tomar de la Compañía real más que algunas pautas de funcionamiento. En palabras de Ezequiel: “De hecho los organigramas siempre fueron tácitos, es decir que con el correr del tiempo hubo puestos que desaparecieron y otros que se agregaron. Obviamente en la medida de lo posible replicamos los cargos reales, pero como nadie puede darle a esto dedicación full time preferimos tomarnos la libertad de adecuar el organigrama a las necesidades y posibilidades del momento”.

 “El sitio lo inició Ezequiel solito mediante el Front Page desde un principio. Fue el portal para que AR virtual se conociese. De a poco se le fueron agregando páginas y modificando el estilo hasta el momento actual en que está hecho por profesionales”, nos cuenta Jorge Knull quién agrega “…nos juntábamos en sesiones de charlas y de ideas en el Burguer King de Carlos Pellegrini y Corrientes cuando yo iba a Buenos aires. Con el tiempo hicimos esas reuniones avisando a los pilotos que se acercaran una hora después del inicio para darnos tiempo a charlar entre nosotros. Es así que algunos perduraron y demostraron mayor interés que otros tales como Juan Carlos Castro, Diego Turjansky y otros que hoy forman parte del staff”.

Claro, los pilotos llegaban y comenzaba a crearse un ámbito de común afición, dentro de un marco de contención normativa y también reglamentaria.

Porque la línea como toda empresa que se tome como tal, estaba encuadrada bajo reglamentos, normas de conducta, pautas de comportamiento, reglas escalafonarias  que hacían del vuelo simulado ya no una cosa solitaria y errática sino que lo había transformado en un, cada vez más rítmico, conjunto de engranajes.

El Centro de Entrenamiento proveía a cada piloto de las herramientas necesarias para volar como un verdadero profesional; cartas de ruta, de aproximación, manuales de operación de cada avión y lo más importante, la explicación clara, paciente, generosa a la hora de enseñar.

El Hangar de nuestra compañía tomó desde un principio los aviones que equipaban la flota madre, agregándose luego los conformados por la flota “Express” a fin de facilitar a los novatos el inicio del vuelo desde peldaños bajos hasta alcanzar, pasado el tiempo y los exámenes, los más complicados y difíciles de volar.

También conforman la flota, aeronaves que ya no están pero alguna vez llevaron con orgullo el pabellón nacional dentro y fuera del país, de modo tal que encontramos, aún en la actualidad Douglas DC3, DC4, DC6, Avro 748, De Havilland Comet 4C, Convair CV 240, etc. Todo esto gracias al invalorable trabajo llevado adelante por Francisco Molo, quien junto a otros como Carlos Maida permitieron que los pilotos de hoy lleven a cabo rutas y vuelos que otrora llevaron al Cóndor más lejos y más alto.

No se trataba solo de subir al site el avión, hay mucho trabajo detrás.

A la par que AR real incorporaba nuevos aviones, AR virtual hacía lo propio y de ese modo se formaban los vuelos de traslado, como la vez que se organizó la llegada de los nuevos Boeing 737-500 desde Estados Unidos y Francia. Fueron varios los pilotos virtuales que se dedicaron a llenar planes de vuelos desde esos sitios para traer a Ezeiza los nuevos aparatos.

Si habría algo que distinguiese a un piloto de AR Virtual sería sin lugar a dudas su formación académica gracias a la constante enseñanza impartida desde el Centro de Entrenamiento. Comenzó esta función ‘Pista Libre’, ya desaparecida, para hoy continuar haciéndolo http://hastalapista.com.ar/ . Apuntes, tutoriales, gráficos, interpretación de cartas, comunicaciones, fraseología, pero por sobre todo la paciencia de quienes allí enseñan y comparten, función “sine quanon” de todo formador. De otro modo no es dable entender como una persona puede restarle tiempo a sus ocupaciones propias o familiares para sentarse frente a una PC y programa mediante enseñar, pulir, perfeccionar una actividad que a todas luces, es, incluso para quienes la adoptan como opción profesional, una actividad que exige permanente entrenamiento, como así también innovaciones constantes a la luz de los cambios tecnológicos.

Todo esto en forma vocacional y “ad honorem”
Lo llamativo del caso, visto a simple vista, era conjugar distintas visiones de una misma cosa, o bien poner en acto una sumatoria de ideas potenciales y que las mismas funcionen y den resultado; evidentemente la pasión por el vuelo en sí pudo concretarlo, dejando para otros menesteres quizá diferencias generacionales o formaciones académicas. No se podía pedir más.

El día que el trabajo vio la luz fue el 17 de marzo de 2000; esa jornada quedaría marcada como el lanzamiento de Aerolíneas virtual a los “aires” de la web.

Según Ezequiel, “La primera versión llevó un par de meses de trabajo, pero desde ya a un ritmo no esforzado. Luego los diferentes rediseños se fueron armando sobre la marcha”.


¿Pero cuál era entonces el panorama de la simulación aérea en nuestro país?

Jorge Knull responde: -Era bastante pobre, por ese entonces la única aerolínea grande era Sur, hoy ya desaparecida. Casi no existía actividad aérea ‘on line’ por sobre el territorio argentino. De hecho AR virtual estuvo bastante tiempo sin la distinción de vuelo on u off line.-
¿Hubo algún comentario en el inicio?

Ezequiel:-Inicialmente ninguno, aunque a decir verdad era algo tan humilde que es poco probable que lo ameritara. Luego a medida que el proyecto empezó a crecer, también lo hizo “radio pasillo”, seguramente ayudado por la difusión que tuvo en distintos momentos en los suplementos de informática de La Nación y Clarín, la revista Alas y según me comentaron (no tuve oportunidad de verlo) el programa Reporte Aéreo Mundial.

Así llegamos al hoy, a nuestro presente, cientos de pilotos virtuales interactuando a diario en el site, ingresando PIREP’s de vuelos, cumpliendo horarios de vuelos, cambiando opiniones en el foro, los más avanzados en rutas internacionales calculando consumos de combustible y corrientes de aire y los menos estudiando el manual del Jetstream, a la vez que entrenan procedimientos y fraseología.

Hoy ya el campo Meigs no está más, lo reciclaron en una playa de estacionamiento, curioso modo de terminar una historia.

Pero ya no estoy solo, ya basta de vuelta al circuito sin ton ni son.
Hoy formo parte de esta hermosa comunidad que también me regaló amigos.

Gracias Ezequiel, gracias Jorge, gracias a todos los que me permiten hoy poder decir con orgullo, aunque más no sea desde el humilde lugar de mi escritorio:

“Soy Comandante de Aerolíneas”

Daniel A. Urquiola - ARG1568

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